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He podido visitar los jardines de la Banca March y la exposición al aire libre que acoge las esculturas de Thomas Houseago. No conocía ni estos jardines ni la obra de este escultor. Agradezco esta iniciativa, ya que me ha permitido descubrir la belleza de este espacio, abierto al público con motivo del centenario de la institución. Desde mi perfil profesional, he podido apreciar el esplendor y el excelente cuidado del jardín. Su sencillez pone aún más de manifiesto la maestría con la que se mantienen tanto los arbustos como los árboles. En esta primavera avanzada, el jardín luce en todo su esplendor. Los arbustos presentan un equilibrio perfecto entre la poda y su crecimiento natural, reflejo de un trabajo de mantenimiento realizado con gran criterio y sensibilidad para potenciar la belleza de cada especie. He comenzado con un primer plano de un Elaeagnus, que se encontraba especialmente hermoso, aportando toda la riqueza de su follaje gracias al contraste entre el verde de sus hojas y las distintas tonalidades del haz y el envés. Con la fotografía he querido reflejar la precisión de la poda y el crecimiento posterior de la planta, que evidencia un excelente trabajo de conservación. Quiero destacar cuatro arbustos que sobresalen dentro del diseño paisajístico de este jardín, situado en el barrio de Salamanca de Madrid. Los muros que rodean el jardín están cubiertos de Falso Jazmín (Trachelospermum jasminoides), que en esta época se encuentra en plena floración y nos envuelve con su intenso aroma y su delicada belleza. El paseo resulta muy agradable, ya que la diversidad de la vegetación crea un ambiente sereno que invita a contemplar las esculturas y a reflexionar sobre el mensaje que Thomas Houseago desea transmitir con su obra. Llaman especialmente la atención sus formas, su manera de esculpir y la combinación de elementos clásicos con las tendencias contemporáneas. El empleo de materiales como la madera, el yeso, el bronce o simples barras de hierro para construir la estructura de algunas de sus obras refleja su particular forma de explorar la condición humana. En esta zona podemos contemplar dos esculturas de bronce sobre soportes de madera y otra realizada en yeso, situada en un espacio cercano. Continuamos descubriendo el resto de las siete esculturas que componen esta muestra de un artista reconocido como uno de los grandes referentes de la escultura contemporánea gracias a su destacada trayectoria. En toda su obra, el ser humano constituye el eje central de su investigación artística. A través de sus esculturas expresa la fragilidad de la condición humana y, por ello, muchas de ellas presentan un aspecto deliberadamente inacabado. Continúo avanzando por otra zona del jardín, donde he querido reflejar cómo el Romero rastrero enmarca de forma natural esta nueva escultura, integrándose armoniosamente en el paisaje. Seguimos descubriendo la belleza que aportan los árboles y el conjunto de la vegetación, creando un entorno que realza cada una de las siete obras expuestas. Me gustaría resaltar los cuatro arbustos que me han llamado la atención por su esplendor en la gama de los las tonalidades verdes y los cambios que a lo largo de las diferentes estaciones del año se podrán apreciar.
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